01 mayo 2011

Crisis curativas





Una pregunta que me hacen a menudo es: ¿Por qué si estoy cambiando, limpiándome, liberando memorias viejas, trabajando en mi mismo para estar mejor, los problemas parecen salir de la nada e invadir mi vida nuevamente?

Para responder, te pondré un ejemplo: Resulta que en este instante has decidido que tu vida debe dar un giro de 180 grados; por esa misma razón quieres eliminar la colitis y la migraña que han sido tus compañeras fieles a lo largo de 10 años. Entonces inicias una limpieza de patrones mentales, una liberación de energías atascadas, eliges el método que más se adapta a tu necesidad e inicias la eliminación de memorias viejas; así es como aprendes a instalar un nuevo diálogo interior cargado de amor y comprensión hacia tu ser, te reencuentras contigo misma/o con el fin de crear nuevos caminos neuronales. Una vez que has comenzado este proceso, te sientes sumamente optimista y con la ligera impresión de que todo esto traerá a tu vida los resultados que esperas.

Tan pronto como comienzas tus procesos de limpieza emocional, casi al mismo tiempo en el que pretendes liberar esa colitis, los órganos de tu cuerpo parecen revelarse, parecen interponerse entre el proceso de curación y tú, ocasionando que el dolor vuelva a apoderarse de tu intestino grueso y de tu cabeza. Así surgen en tu interior varias preguntas: ¿Me estoy curando en realidad? ¿Estaré haciendo bien mis procesos de liberación? ¿Me saltaría algún paso? ¿Funcionará? ¿Puede ser que hasta en esto me equivoque? ¿Será posible que todo me salga mal siempre?

Por supuesto que no eres tú, de hecho lo estás haciendo muy bien como cada cosa que emprendes, lo que sucede es que los síntomas o sensaciones que regresan a tu cuerpo cuando estás limpiándolo, son la manifestación de que esta liberación ha empezado a funcionar. Es tan igual como cuando te tomas un jarabe para las amebas y sientes mareos así como otros síntomas que te indican lo necesitado que estaba tu cuerpo de limpiarse. Muchos síntomas regresan, dolores, angustias, instantes de depresión, nostalgia, llanto, inflamaciones, sensaciones de soledad, de impotencia, discusiones, todos ellos son el proceso que llega por un lapso de tiempo para después irse. Lo más importante al experimentar una crisis curativa es el hecho de no detener el proceso de limpieza ya que se ha comenzado a desintoxicar el cuerpo. Un proceso de desintoxicación incluye generalmente la experiencia sensorial de los mismos síntomas que se rehúsan a dejar el cuerpo. Estas reacciones pueden suceder de igual manera que una discusión con tu pareja, con tus hijos o con tu jefe (si estás limpiando sobre tus relaciones), ya que se presentan nuevamente como para decirle a tu conciencia: “aquí estoy de nuevo dispuesto a defenderte, no puedes dejarme marchar ahora, mira cuánto tiempo te he acompañado enseñándote que los demás son culpables de tu dolor, de tu pesar! No me alejes de ti ahora”!!!

Aquí es cuando muchas personas piensan: oh esto no funciona, creo que estaba mejor antes de comenzar, todos mis dolores han regresado y hasta más fuertes aún. Entonces detienen el proceso de curación, permitiendo que ese dolor, esa inflamación, vuelva a tomar posesión de su cuerpo hasta que logre acabar con sus reservas de optimismo y esperanza de sanar.

Espero que no sea este tu caso y que si estás limpiando tu cuerpo emocional de todo ese pasado doloroso, te permitas sentir esa incertidumbre, ese diálogo interno que te inclina hacia la aceptación de los síntomas que han vuelto temporalmente como parte de tu curación. Si esa persona con la que has compartido muchos instantes de enojo regresa a tu vida aún más enojada que antes, como efecto de tu curación, permite que ocurra, sé el observador! Sé la observadora! Y espera a que toda esta necesidad de protegerte por medio de las discusiones, las peleas y los reclamos, desaparezca para dar paso al ser de luz que siempre escondiste.

Cuando tu cuerpo ha cargado por años el peso del dolor físico o del dolor emocional, lo más lógico es que haya una estrecha conexión entre esa dolencia y tu niña o niño interior; esto significa que parte del tratamiento consiste en darle el tiempo necesario para reparar los daños con el conocimiento de que no es posible fracasar en el intento porque siempre hay aprendizaje y el malestar del cuerpo siempre es un camino que nos ofrece muchas lecciones que aprender. También es posible que durante 2 meses te sientas de maravilla, pero que de repente un día vuelvas a sentir que regresó el dolor, así que si eso sucediera tú de inmediato pensarás que hay mucho más por limpiar y a su vez sentirás gratitud por haberte sentido muy bien por espacio de 2 meses. Yo sé más que nadie que cuando una dolencia o un síntoma regresa puede haber mucho miedo y que este miedo oscurece un poco el panorama, no obstante hay que elevarse sobre él, siendo conscientes de que el malestar es un recuerdo y si es un recuerdo entonces no existe, esto lo hace una ilusión.

En casi todos los procesos de limpieza hay crisis curativas, en casi todos existe la sensación de que no estamos haciendo bien las cosas, así mismo en casi todos podemos elegir el valor para tomar el impulso necesario. Creo que el problema no es el hecho de sentir miedo, el problema real está en tratar de resistirlo o rechazarlo. Esto lo digo yo que he sentido (y continúo sintiendo) miedo muchas veces en mi vida como parte de mi propia curación.

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