03 agosto 2018



Un embarazo luego de un duelo gestacional supone una gran alegría. Pero no es tan así. Un bebe arcoíris (el que viene después de una pérdida) nos llena de miles de alegrías y esperanzas, pero también de miedos e incertidumbre. Nos podemos poner más aprensivas, cautas y sensibles. Sin embargo la emoción más recurrente es el miedo. Vivimos nuevamente el duelo del bebé anterior, esté resuelto o no, ya que supone volver a soltarlo y pone en manifiesto que este nuevo bebé es un ser completamente diferente, que trae nuevos aprendizajes y desafíos. Resignificamos una vez más ese duelo y eso no siempre es fácil y pocas veces se tiene consciencia de eso. Evitamos consciente o inconscientemente a toda costa volver a pasar por aquella pena tan profunda. Hay muchas experiencias emocionales que vive la gestante que nadie se imagina. Así como es tan tabú el duelo gestacional, es igual de ignorado lo que pasa en un embarazo posterior que si llega a termino. No hay información suficiente para la embarazada, en términos de procesos emocionales, mentales y espirituales, por lo que la falta de esos recursos en muchos casos lleva a necesitar un cuidado emocional aún mayor en este tipo de embarazos. Recuerda que información es poder, sea para fortalecer tu intuición o cambiar algunas ideas... cuídate, pide ayuda, rodéate de gente que te acompañe y tenga la suficiente empatía para comprender tu camino. En Chile ya somos varios los profesionales que nos dedicamos a acompañar uno de los procesos más transformadores dentro de la esfera de la ya gran transformadora maternidad

Pronto, más artículos como éste. Si te resuena, comparte y sé parte de los círculos de maternidad arcoíris que se imparten en Santiago vía www.crianzaenflor.cl 

Abrazos de colores!

Pamela Labatut H.
Psicóloga Clínica Perinatal
Experta en Duelo gestacional y Maternidad Arcoíris

10 técnicas para controlar los pensamientos negativos

Todos tenemos pensamientos negativos...nuestra esencia humana nos lleva a experimentar a lo largo de nuestra vida la desilusión, la desesperanza, el desánimo, el fracaso, el desamparo. Éstas vivencias nos dejan huellas, a veces visibles a veces y con frecuencia invisibles. Se quedan escondidas en lugares recónditos de nuestro inconsciente. Pero también pasa que nuestra historia como especie nos determina como seres sociales, necesitamos el apego a un otro para sobrevivir, para subsistir! y en esas grandes transiciones de nuestras historias de apego nos encontramos con la Ma/paternidad.
Un momento muy intenso en nuestras vidas en las que frecuentemente más las mamás que papás, solemos aumentar la carga de pensamientos negativos por día. El cerebro humano procesa en imágenes y luego traduce a palabras, y la conversación con nosotras mismas dura aproximadamente 14 horas diarias!!! La posibilidad que de ahora en adelante le pase algo a mi o mis hijos es aterradora. Con bastante frecuencia solemos pillarnos con pensamientos aterradores, imágenes anticipatorias trágicas de accidentes o incluso muertes de nuestros hijos. Si! pasa! no eres la única... nos pasa a todas y mucho más de lo que quisiéramos.
Y es que ver a un ser que ha nacido de tí, fuera de tí, a veces indefenso, a veces tan vulnerable, a veces sin saber cómo es realmente la vida, la calle, las salidas nocturnas... nos pone aprensivas... muchas lo demuestran, muchas lo callan para no ser "la mamá latera" pero a todas nos recorren esas imágenes mentales de tragedias que queremos que no pasen. Cómo lidiamos con ellos, es lo que marca la diferencia. Aprender a mantenerlos a raya es posible, hay técnicas variadas que te pueden ayudar. Sepamos que cuando le prestamos atención a un pensamiento, lo estamos reforzando. Si éste es positivo para nosotros, muy bien, pero si es dañino nos estamos haciendo un flaco favor. Lo estamos haciendo más fuerte. Si sientes que éstos pensamientos son incontrolables y hasta te dan miedo, pide ayuda!. El autocuidado es una fortaleza a trabajar en todas nosotras, sobretodo en la maternidad, donde se ha naturalizado dejarnos muchas veces de lado para que los demás estén mejor. No obstante no hay nada más cierto y comprobable desde las neurociencias que la frase "mamá feliz, bebé feliz".

Aquí te dejo 10 consejos prácticos para controlar los pensamientos negativos:

 1. Cambiar el foco: Cuando no logres salir de pensar algo malo, mira la primera cosa a tu alrededor y practica lo que dice Eckhart Tolle en su libro "El poder del ahora": simplemente concéntrate en lo que estas mirando y piensa sólo en eso un buen rato.  "mmmm esa lampara... es roja con azul, recuerdo que es pesada, la otra vez me costó levantarla... " Si es necesario toca, huele y ocupa tus sentidos en relacionarte más directamente con ese objeto de distracción. Te va a centrar nuevamente y te ayudará salir del círculo vicioso del pensamiento.
2. Invierte la frase: cuando estés pensando algo negativo practica invertir la frase a algo que quieres y decrétalo como si ya esté pasando. Está demostrado que las afirmaciones positivas alteran nuestras sinapsis, creando nuevas conexiones neuronales más saludables. La práctica constante es la mejor aliada. Ejemplo: "Noooo mi hija acaba de tocar ese juguete del niñito resfriado, claro! ahora se va a resfriar ella y con la suerte que tengo me lo va a pegar a mi y seguro termina en otra amigdalitis!". Revierte por: "Mi hija goza de excelente salud, mi salud es óptima!" Puedes reforzar con decretos como "Decretado, Así es, hecho está".
3. Cancela la intención: los pensamientos crean realidades, funcionan como decretos, mientras más los frecuentas, más tienden a buscar cómo manifestarse en tu realidad. Así es como llegan a veces las profecías autocumplidas. Cuando te pilles en algún pensamiento destructivo, cancélalo! Repite tres veces "cancelado y anulado" y luego procede al punto numero 1, cambiando el foco con otra cosa hasta que salgas del espiral noscivo.
4. Practica Ho 'Oponopono: cuando te pilles con algún pensamiento repetitivo destructivo. El Ho 'Oponopono es una técnica hawaiana de limpieza del inconsciente. Te ayudará a sacar la basura mental sin tener que pasar por procesos de racionalización muchas veces muy lentos e incluso dolorosos. Con mis pacientes suelo ocupar esta técnica con frecuencia ya que en poco tiempo logramos resultados efectivos y de manera muy simple.
5. Medita: No es necesario ser un monje Zen para meditar, ni sentarte en posición de loto durante horas. Sabemos que las mamás tenemos poco tiempo... la casa, los hijos, el trabajo... la superwoman mode on 24/7. Pues tómate 1 canción solamente... 5 minutos de mantras y/o música amorosa para resetear la mente. Aquí te dejo mis favoritas:

6. Cuida el lenguaje: Aún cuando algo nos perturbe, digamoslo de tal forma que sea lo más realista posible sin caer en exageraciones. Evita el "siempre" y el "nunca".  Recuerda que la mente siempre está escuchando. “¡Ay! Es muy difícil para mí. No puedo hacerlo.” Mejor sería expresarlo de otro modo, como "Hoy me está costando hacer lidiar con los berrinches de mi hijo, respiro hondo y tomo fuerza, yo sé que sé hacerlo!" Inmediatamente piensa alguna situación en la que te hayas enorgullecido de tí misma por cómo actuaste en ese minuto.
7. Piensa en porcentajes: Esto del "siempre" y el "nunca" es muuuuy frecuente, y lo utilizamos con mucha soltura en ocasiones de castigos personales: "Viste! si nunca te resulta! para que sigo intentando, no hay caso!" Resulta que con eso decretas, le afirmas a una parte de tí, que efectivamente no eres capaz y se refuerza ese pensamiento. Utiliza la regla de los porcentajes y cuestiona, pon en tela de juicio ese siempre o ese nunca. "A ver, realmente nunca me resulta? será que hoy estoy más cansada? porque recuerdo que el otro día si pude, me costó claro, pero pude... mmm cuanto porcentaje entonces será que no me resulta? 80%? Ok. no es el 100, entonces no es nunca. Ahora vamos por el 70%!" No temas en darte ánimos y parecer loca... la gran aliada para la felicidad en tu vida es "hacerte barra" a tí misma!
8. Trátate con amor: En ese preciso minuto en el que estás con pensamientos pertubadores, háblate con amor, di mentalmente lo mucho que te amas, date un abrazo, recuerda tus fortalezas, permítete no ser perfecta, permítete ser humana viviendo una tremenda experiencia enriquecedora como es el aprendizaje constante de tí misma, de la vida y sus caminos. Susúrrate palabras de paciencia y respeto hacia tí y tus procesos.
9. Actívate: Canta tu canción favorita (en ese mismo minuto prende la radio, desenpolva el vinilo, lo que sea, pero hazlo! no esperes, no te postergues!), baila algo que te guste... si estás con tus hijos invítalos a participar... si te pillas en el auto, entonces muévete al ritmo de la música... crea, inventa! Sal a trotar, pinta mandalas, teje mientras recitas Ho 'Oponopono, etc.
10. Agradece: En ese mismo momento, comienza a enumerar las cosas por las cuales estás agradecida. Va saliendo solo, y luego comienza la magia, cuando te empiezas a dar cuenta de todas las cosas que no tenías consciente que eran tan maravillosas de tu vida.
Recuerda que éstas técnicas deben hacerse en el acto. No 10 minutos después, no días después. No te pospongas, cuida tu salud mental y emocional. Varias de ellas simplemente se recitan de manera mental por lo que no necesitas nada más que tener este artículo a mano para comenzar a practicarlas.

Luego de que lleves un tiempo frecuentándolas, se volverán un hábito saludable que puede cambiar tu vida... Abrazos!!!

Pamela Labatut H.
Psicóloga Clínica
Perinatalidad
Duelo Gestacional
Sueño Infantil
www.psicologiayflores.cl

Conciliando Maternidad y Trabajo

¿A qué mujer no le preocupa o le trae culpa el trabajo una vez que se ha convertido en madre? sea porque trabaja mucho, poco o nada, la culpabilidad toca a nuestra puerta como un fantasma imposible de enfrentar y olvidar.
Es importante partir de la premisa que todas hacemos lo mejor posible por nuestros hijos e hijas, y que queremos lo mejor para ellos, lidiando con la realidad laboral que hemos acarreado de antes de ser madres o no, hoy podemos cuestionarnos y poner sobre la mesa este tema, de manera tal de dilucidarlo, esclarecernos y dejar las culpas remitidas al mínimo posible, aprendiendo a lidiar con ellas, sea porque trabajo o porque no!
Las madres que no trabajan en algún momento se preguntan si "debiesen" hacerlo, o algunas sin tener el más mínimo de ganas de hacerlo, si quieren tiempo libre, tiempo fuera del rol de mamá, lo que equivale a las horas afuera a veces también se puede volver una fuente de baja, moderada o incluso alta culpabilidad por esta conciliación.
Conciliar no es fácil, sin embargo, podemos tener en consideración algunas cosas que nos pueden ayudar a manejar el tema y a adentrarnos en lo que necesitamos indagar en nosotras mismas, para buscar nuestro propio equilibrio... nuestra propia y singular "conciliación".
trabajo y lactancia
Cuando volvemos a trabajar o ya llevamos un poco tiempo en ello, solemos sentir (algunas más conscientes que otras) una pequeña dicotomía entre el trabajo y la maternidad, o incluso la casa. Salimos con un nudo en la garganta de la casa al trabajo, dejando a nuestros hijos/as al cuidado de otras personas, nos pasan cosas (en menor o mayor intensidad, nos demos o no cuenta de forma consciente, evidente) pero nos pasan cosas. Llegamos al trabajo y nos desconectamos a ratos, pero a ratos no... es relativo y depende de lo que hago, de mi cargo, mi profesión, y de la cantidad de trabajo que tengo. Nos puede servir tener la foto de mi hijo en el escritorio, o puede ser un martirio de culpabilidad. Nos pasan cosas. Cada una lo vive distinto.
Termina el trabajo y vamos llegando a casa... algunas sienten incomodidad, otras felicidad... pero llegado el momento de estar ahí y ser mamá... nos cuesta. ¿Qué nos cuesta? Nos cuesta conectarnos con nuestras infancias y carencias (que todos tenemos en mayor o menor medida) que representa ese o esos pequeños grandes maestros que son nuestros hijos/as. Queremos "descansar" y la maternidad se vuelve "un trabajo más".
Cuando criamos, criamos desde la intimidad, "puertas adentro". A diferencia del trabajo donde todos nos reconocen los logros, nos pagan o nos dan algún tipo de confirmación y validación por lo que hacemos, en la maternidad, en la casa.... muchas veces eso no está, o no está en la medida que lo necesitamos... o si está pero no nos es suficiente. Nos hemos ido acostumbrando en esta sociedad de trabajo patriarcal, a definirnos a nosotras mismas por el trabajo, por lo que hacemos y contribuimos a la sociedad. De alguna manera la maternidad, al ser invisible a los ojos de la sociedad, nos genera molestia, rechazo, miedo, incomodidad. En casa, en la intimidad... sale otra persona a la luz... una mujer que esta enfrentándose a sus sombras, a su niñez, a su historia. Nadie la mira y le dice con fuerza y consistencia lo gran madre que es. Encuentro identidad afuera, en esta mujer trabajadora, en lo exterior. Pero, ¿qué identidad encuentro en la madre a puertas cerradas? ¿con qué me encuentro? ¿qué veo de mi?
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Nos cuesta jugar, tirarnos al suelo y disfrutar simplemente, con nuestros niños, como niñas que fuimos. Nuestra infancia duele. Y duele por todas esas heridas muchas veces no resueltas, no conscientes ni vistas, ni miradas ni cobijadas por nuestra propia niña interna. Las desconexiones que nosotras como mamás tenemos con nuestros propios aspectos emocionales, tiene un impacto en la posibilidad de conectarnos con el mundo interno de nuestros hijos. Es imperativo volver a conectarnos con nosotras y nuestras sombras para así conectarnos con las necesidades afectivas de nuestros hijos. No hay términos medios en las emociones.
Esa niña lo que precisamente necesita es ser mirada, ser cobijada, ser contenida. Y eso sí lo puede hacer tu hijo/a. Lo hace todo el tiempo sólo que nos es demasiado doloroso a veces. Pero si le permitimos entrar en nuestro propio mundo infantil, y nos entregamos al juego con ellos, y nos olvidamos de los relojes y el orden y nos adentramos al juego con nuestros hijos, podemos volver a conectarnos con las niñas que fuimos y hacerla salir a jugar!, y que juegue un buen rato, todos los días, de maneras distintas, que sueñe y se conecte, sintonice y empatice con su hijo... y desde ahí... ir sanando esos dolores, heridas, faltas de cariño, miradas y juegos.
- No somos las que fuimos, aceptémoslo! no hay vuelta atrás. Hemos cambiado. Somos otra mujer. Hemos integrado nuevos conceptos, aprendido lo que me costó años aprender, desarrollado nuevas formas de relacionarme, de crear, de amar. Si podemos aceptar eso y no tratar de volver a "la vida de antes" tanto mejor y mas fácil se nos hará la transición en el trabajo y a la vuelta a la vida laboral. No hay un antes. Hay un ahora. Hay una nueva mujer, empoderada en muchos aspectos que puede ocupar todo lo aprendido como madre, a su trabajo, y puede también, dar nuevos aportes, poner en duda ciertos pilares que antes tenia y darse el espacio para construir unos nuevos que hoy, me hacen mas sentido.
- Consideremos que a nivel sociedad, tampoco hay conciliación. Y esto no para desanimarnos, sino mas bien para ir cambiando desde adentro estas bases. Las bases las podemos ir modulando nosotras. Cada día hay mas mujeres emprendedoras que con fuerza de mujer guerrera madre, tienen un sustento necesario para lo necesario a nivel económico y sobretodo emocional a sus hijos. Emocional porque pueden disponer de mayor tiempo para ellos y también para ellas mismas. Para darse un espacio de distracción, de autocuidado y por ende, llegan a casa más despejadas. Hoy se nos exige el 200%. Somos trabajadoras que pedimos, se nos trate igual que a los hombres, pero después somos madres y dueñas de casa, al llegar al hogar. Y no paramos! y estamos convirtiéndonos en superwoman siendo que muchas veces nosotras mismas hemos creado ese círculo. A veces la igualdad que pedimos en lo laboral, nos pasa la cuenta. Y no se trata de machismo, se trata que en realidad a todas nos genera algo adentro de nuestros corazones dejar el cuidado de nuestro hijo a nuestra nana, y ella a su vez, deja el cuidado de su hijo a otras personas, y así sigue la cadena. Es importante ver entonces cómo nos sentimos, porque ciertamente a muchas nos encanta nuestro trabajo y no se trata de dejarlo, sino de ver como poder re-acomodar en lo posible ciertos horarios, quizás pedir un poco mas de ayuda o AYUDA! ya que muchas veces el miedo u orgullo no nos permiten soltar las aprensiones y nos encontramos sin pedir casi nunca nada de ayuda. Cada madre tiene distintas opciones de acuerdo a su realidad de conciliar, y todas tenemos la capacidad de ingeniárnoslas para maternar.
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Gisele Bundchen opta por la lactancia a demanda, llevando a su hija al trabajo.






Permitámonos cuestionar como la sociedad está llevando la supuesta conciliación. La está llevando?Permitámonos ver cómo nos sentimos de regreso al trabajo y ver los horarios desde un nuevo lugar. El lugar de mujer, y ahora también madre. Veamos como nos sentimos y vayamos conectándonos para ir haciendo las modificaciones necesarias de acuerdo a nuestra familia, a nuestros hijos, a nuestra realidad, a nuestros corazones y como realmente vamos a estar cómodas trabajando, maternando, conciliando... podemos crear nuestra propia pauta de conciliación: escuchándonos.
Yo me pregunto. ¿Que pasaría si hubiese una revolución en la que las mujeres madres decidieran trabajar menos horas, en pro de la crianza? que pasaría a nivel social? que diría la prensa, como repercutiría en la economía del pais? Nuestro poder es grande. SOMOS poderosas, y así como ya hay varias conciliando desde el emprendimiento, siendo Chile uno de los mejores países para la microempresa, podemos pensar-soñar que a nivel dependiente haya una mejora en las condiciones para la mujer madre trabajadora. La movilización parte desde la sociedad y el gobierno. Independiente del partido político. Es la forma en como las mujeres últimamente estamos llevando la maternidad lo que sin darse algunos cuenta, esta cambiando al país. Del 40% de las mujeres Chilenas emprendedoras que hay hoy, el 87% de ellas son madres.
-Ser madres es conectarnos con nuestras sombras, con nuestra identidad, con lo que somos, lo que nos gusta y sobretodo lo que no nos gusta... en términos de que lo rechazamos, nos duele, es difícil, etc. Podemos hacer grandes aprendizajes en nuestra propia evolución, dándole un tiempo de mejor calidad y ojalá mayor cantidad a nuestros hijos. Aprendemos a ser mejores versiones de nosotros mismos y por último, nuestros hijos se llevan lo mejor de nosotros.
Allan Schore, psiquiatra e investigador en neurociencias, menciona con respecto al desarrollo cerebral del niño: El lado izquierdo, que es el que desarrolla el habla, no entra en funcionamiento hasta el segundo año de vida. En cambio, todo lo vinculado al apego se desarrolla durante el primer año. La idea esencial es que la relación de apego entre la madre y el hijo le da forma, moldea el lado derecho del cerebro. Hay una herencia genética natural, pero el entorno social y afectivo va tallando, como una escultura.
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Esta demostrado que si los padres entendemos como funciona el cerebro de los niños, podemos "penetrar" mejor en él y ayudarlos a hacer mejores conexiones sinápticas para que ellos crezcan de manera más segura y con mayor placer en el cerebro. Un niño seguro, que lo pasa bien en la vida, es un hijo que se siente acompañado por sus padres, querido, cobijado. Fortalece y construye un autoestima sólida y saludable. Ese niño se conectará con las situaciones que lo hagan sentir cómodo y se desligara de las que no. Por salud mental y autocuidado. Le será innato, así como es innato en los adultos seguir relacionándonos con las personas o lugares que nos hacen sentir cómodos, en casa, y dejamos de ver o de asistir a los lugares que no nos acomodan.
Podemos comprender finalmente, que la conciliación maternidad y trabajo, es un entramado de posibilidades, aprendizajes y escucha activa a nuestros deseos, necesidades y sobretodo la de nuestros hijos y lo que queremos para ellos y para nosotros como madres que criamos. Cada mujer debe hacerse la pregunta trascendental en su maternidad, sobre como quiere criar, que quiere inculcar, y de que forma. Y con que consecuencias de acuerdo a esa forma de criar, es decir, que consecuencias puede traer mi forma de criar... que mas allá de enjuiciarlas en buenas o malas (lo que sería un poco majadero) es simplemente pensar en como afecta e incide la forma como crio en las características valores y personalidad de mi hijo, futuro adulto pensante (y ojala empoderado... ¿es lo que queremos todos no?). Ya que para criar un hijo seguro, feliz y confiado en la vida, se debe invertir tiempo, así como invertimos 5 o 6 años de nuestra vida a estudiar una carrera para luego desempeñarnos en ella. Así como una pianista le dedica muchas horas al día a tocar para poder ser una gran pianista. Criar también requiere tiempo, y calidad. Y cada madre y padre decidirá informado, escuchándose, haciéndose éstas preguntas... lo que quiere inculcar, y cómo lo quiere hacer, desde lo que su corazón le dice, desde cada propia historia única como persona y como familia, sea como esté compuesta cada familia.

Bendiciones y a conciliar!


Pamela Labatut H.
Mamá
Psicóloga Clínica Perinatal
Terapeuta Floral acreditada
www.psicologiayflores.cl

03 febrero 2018

Criar en compañía de otras mujeres

"Para criar a un niño hace falta una tribu entera" Proverbio Africano

*Imagen de: ravishly.com


Hacer tribu, sana, y sana de tantas maneras....
Si no te lo han dicho estando en pleno embarazo, o puerperio...te lo digo yo ahora, mientras experimento mi propia maternidad... maternar acompañada es el mejor regalo que le puedes hacer a tu alma de mujer transformada desde sus entrañas junto al nacimiento de tu hijx.
Cuando maternamos acompañadas por otras mujeres madres, crecemos todas... desde lo más superficial que es pasar una tarde entretenida, salir de alguna duda con respecto a la crianza... hasta sanar linajes, lealtades ancestrales, sanar al género femenino y sanar tu relación con la maternidad. Ya no tenemos una sola mirada de lo que nos genera conflictos, tenemos 8 distintas.
A veces nos ayuda a ver nuestros problemas desde una dimensión más amorosa, menos "exagerada", hormonal. Otras cuantas veces, la tribu nos impulsa a poner límites, auto cuidarnos y hacer cambios.
Pero, que significa Tribu? Del latín tribus, una tribu es un grupo social cuyos integrantes comparten un mismo origen, así como ciertas costumbres y tradiciones. El concepto permite nombrar a las agrupaciones formadas por algunos pueblos antiguos o primitivos.
Por lo tanto hacer tribu, simboliza la crianza acompañada por otras mujeres madres, con temas en común, cultura similar y/o complementaria a la mía, que me nutre y aporta en todo tipo de ámbitos y me impulsan a mi desarrollo como persona, mujer y principalmente madre, al estar criando juntas.
Las tribus urbanas comienzan a re-nacer en el siglo XX, con la necesidad de volver a los orígenes de los beneficios emocionales y mentales para la salud de la madre, el bebe y por lo tanto, de la sociedad (como futuros adultos). Las tribus originarias de África, Kenia, etc. han ido mostrándonos a través de sus costumbres, cómo y en qué nos puede beneficiar criar en compañía, lo que a la vez, nos genera menor probabilidad de depresión postparto en un 60% e induce favorablemente a mayor contacto, vinculo y cariños hacia el recién nacido. Por ejemplo para los Kipsigis de Kenia, los niños duermen con las madres y se les lleva a la espalda casi todo el día, con eso se elimina el problema de las siestas en los bebes de 0 a 6 meses que generalmente tienden a no querer dormir si no es en brazos, o duermen muy poco en la cuna.
Dice el proverbio africano que “Para criar a un hijo hace falta toda la tribu”, pero en Occidente nos hemos quedado sin ella. Ha desaparecido ese clan que hasta no hace tanto tiempo apoyaba la crianza: las mujeres de la familia, los hermanos mayores, incluso las vecinas. Cómo hemos lidiado con eso? la sociedad poco a poco nos pone cada vez mas expertos en todo tipo de vicisitudes que implica la crianza, donde hay que hacerle caso a éste o a éste otro... alejándonos también cada vez más de nuestros instintos y capacidad de reflexión e introspección que se genera en la crianza acompañada por otras mujeres madres.
Cada mujer hace lo mejor que puede siendo madre, con los recursos e información que tiene, con lo que ella misma vivió como hija y el ejemplo de madre que eligió en esta vida. Yo soy de la idea que nosotros elegimos a nuestros padres, que cuando decidimos encarnar, elegimos quienes serán nuestros guías en este trozo de camino llamado vida... para luego trascender a otros planos y seguir aprendiendo, y seguir encarnando, y así. Pero esa soy yo... no pretendo convencer a nadie ni menos tener razón, solo es lo que a MI me hace sentido...
Mas allá del tema de elegir a los padres, creamos en eso o no, llega el momento de ser madre, y comienzan a salir todas aquellas vivencias conscientes e inconscientes con nuestras propias niñas internas y nuestra relación con nuestras madres. Repetimos patrones automáticos, inconscientes... a veces, hacemos todo lo contrario para enmendar sus errores hacia nosotras, con nuestros hijos; otras, tratamos de criar parecido, porque es nuestra referente... y algunas toman cosas de mamá y otras no las toman... tratando de equilibrar constantemente. Hay tanta diversidad para vivir la maternidad como colores en el firmamento.

En ese constante fluir de búsqueda de equilibrio, de búsqueda de mi propia y singular maternidad... una mano amiga, una tribu, una mujer sintiendo el destello hormonal a mil por hora, puede ser nuestra mejor aliada para no volvernos locas a ratos.
- "Te juro que hoy la Fran me colapsó, no sabía que más hacer para hacerla dormir, que no pude...pero anda tan inquieta! no se que le pasa" y varias voces al unísono: Ceci, tranquila! me pasa igual! - Ceci yo hago esto a veces con la Jóse y me resulta - Ceci es normal, no eres superwoman, permítete ser imperfecta, haces lo mejor que puedes. Mientras llega una taza de té de jazmín a sus manos...

Y Ceci (ya te habrás dado cuenta que Ceci somos todas) siente como si algo se desinflara dentro de ella... y descansa, decanta, se siente escuchada, "normal", aceptada.
La tribu sana, la tribu te entrega infinidad de herramientas para salir airosa de las dificultades de la cotidianeidad, de los momentos difíciles de la crianza, de las relaciones de pareja luego de ser papás, de las dificultades de criar sola, de las molestias con la familia de mi marido, de las molestias con mi propia familia de origen...
Los niños ciertamente se benefician mucho, ya que son esos primeros contactos con los otros, los que generan la particular impronta de sociabilidad que va a ir desarrollando a largo de su vida. Los niños poco a poco, a medida que crecen, comienzan a imitar las conductas de sus figuras de apego, por lo tanto van a sociabilizar mas menos de la misma manera en como han aprendido que sociabilizan los padres. Al aprender por el ejemplo, resulta clave que si la madre cría acompañada por otras madres,en un contexto contenedor y nutricio, el posible trato que el niño o niña aprenda, será una manera con mayor probabilidad de fluidez y comodidad ante las relaciones interpersonales, que las de una mujer que materna sola y/o con pocas personas con las que quizás no se siente cómoda del todo.
Cuando maternamos acompañadas empezamos a mirarnos todas de una manera distinta. Nos miramos a nosotras mismas y a las demás como mujeres fuertes y valientes, independiente de las vivencias de cada una, todas somos iguales. En ese patio lleno de juguetes desparramados e hijos jugando... somos todas lo mismo. Aprendemos a pedir ayuda, a salir del síndrome de supwerwoman instaurado en la sociedad moderna y vernos como seres humanos perfectamente imperfectos. A veces pedimos ayuda explicita, a veces, la ayuda llega con solo pegarle una mirada a mis amigas madres... y uf! uf! que sanador es eso también.
Necesitamos compañía, está en nuestro ADN, en nuestra memoria ancestral. Hay millones de años de historia humana en donde las mujeres madres maternamos en tribu... y solo pocos siglos en donde de a poco, la sociedad comenzó a crear cada vez más distancia entre nosotras, lejanía, murallas de separación entre madres. Murallas reales y metafóricas, murallas al fin y al cabo.

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Es cosa de ver la evolución de la especie para comprender el trasfondo de lo que la modernidad ha generado en nuestras maternidades. Cada vez más soledad. Hoy, en la vorágine de las redes sociales, podemos volver a encontrarnos virtualmente... pero eso es el comienzo, necesitamos contacto físico, las hormonas del embarazo siguen haciendo estragos en mí, necesito un abrazo YA!. Así que tomo mi hermosa humanidad (si, eres hermosa con todas esas redondeces que puede que se vayan, se queden, se transformen... esos pechos llenos de amor líquido, o ya transformados en los pechos de la experiencia del amamantamiento... o quizás iguales, por que no dieron de mamar físicamente, pero se transformaron en un juguete para mi hijx, el mejor de todos!, ese cuerpo nuevo, cargo por varios meses, otro ser humano, ¡¡¡otro ser humano!!! hónralo, eres una maquina perfecta.) llena de amor en el corazón y soledad en los ojos, y me animo a pedirle a esa chica que siempre postea cosas interesantes en el grupo ese de mamas que estoy metida, que si se quiere juntar a un tecito conversado, ahí en esa placita que dice que va, que yo también voy, y pasamos una tarde juntas, con nuestras hijas...y quien sabe, nos acompañaremos al menos una tarde...

Volver a conectarnos entre nosotras es volver a conectarnos con lo sagrado femenino EN nosotras. Nos conectamos y honramos (sabiéndolo o no) nuestro útero, aun cuando no tiene nada de masculino, mas bien es una útera sintiente que se sana con cada palabra contenedora de mis hermanas, con cada tarde de juegos, risas, llantos y mamaderas babeadas y compartidas. Con esa capacidad que tenemos las mujeres de hablar 5 temas a la vez e ir desmarañando los tejidos de la vida, de la crianza, de las relaciones. Tejemos redes de apoyo, mientras deshacemos el "punto cruz" de nuestras propias infancias y maternidades, puerperios, relaciones de pareja (las existentes, las que están en crisis, las que acaban de terminar, las tormentosas... y si pues, es que pasan muchas cosas cuando nos llega la maternidad).

Mirarnos a las caras cada cierto tiempo, nos da la posibilidad de reflejarnos unas a otras, de tomar cosas que aprendo de una de mis amigas, de a veces no resonar con la crianza de una, para así definir mejor mis propios principios, o lo que yo quiero inculcar en mi crianza, o más profundo aún: cómo quiero inculcarlo. Mirar a esa otra yo, haciendo lo mejor que puede con su propia maternidad, me da la posibilidad de honrar lo distinto de mi, honrar a esa otra madre que tiene sus propios fantasmas, sus dolores, aventuras, todo en ella. La tribu nos aporta tolerancia, empatía y nos ayuda a liberarnos del juicio y prejuicio con nuestro propio clan. Y las que somos mujeres sabemos que entre nosotras, nos hace falta más cooperación y menos competencia. El juicio nos separa, aún cuando a veces es difícil carecer de el, más que sentirnos mal por tenerlo, hagamos algo con eso. Preguntémonos "como me afecta a mi, que ella materne de éste o éste modo?" La respuesta nunca está afuera, la responsabilidad no es externa, es siempre interna. Y ni hablemos de las culpas, que ellas no nos sirven de nada!
La culpa limita, la responsabilidad empodera. Cambiemos el lenguaje, cambiemos cómo nos referimos a nuestras responsabilidades, y estaremos creando una realidad distinta.
Indagarnos y sanar eso que me cuesta ver del otro, ESO es lo que hará que la relación conmigo misma se fortalezca, y que la relación con esa otra yo, igual a mi, igual de merecedora de lo bello de la vida, pueda ser distinta, pueda ser una relación enriquecedora. Más allá de si generamos amistad o no, nos podemos enriquecer ambas igual.
Las personas siempre haremos lo que nos dicte nuestra COHERENCIA INTERNA. Si he sido criada desde el mandato de "los adultos tienen la razón, los niños deben acatar" entonces tendrá total sentido para mi, al convertirme en madre, actuar de acuerdo a esos decretos, sean conscientes o inconscientes, he ahí gran parte del aprendizaje. Si es cuestionable o no, ese es OTRO tema (para otro tipo de artículo), el punto es que es coherente para ella. Ya que aquí, el acento está y siempre ha estado, en fraternar y crecer maternando en tribu. Cuando estamos en tribu, esa madre puede que vea eso en algún minuto, lo comente o no, lo quiera trabajar en profundidad, lo niegue, le duela, o se entrampe a ratos... sin embargo, estar en un círculo de mujeres madres nos transforma, nos hace tarde o temprano, ver nuestras sombras de una manera u otra... si ya la maternidad lo hace, estar en tribu nos lo hace ver con mayor claridad, lo amplifica a través del relato acongojado de una, de la personalidad de la otra, de la relación de pareja de ella que está ahí en la esquina, saludando a su marido que acaba de llegar del trabajo porque es la que puso la casa esta semana para la junta. Sin juicios, sin miradas inquisidoras, está haciendo lo mejor que puede, está queriendo/intentando sanar como puede y al ritmo que puede, aún cuando le tome años. Se está mirando, y eso, es sagrado, intocable... cuidémosla, soy igual a ella. Empatía.

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Honrémonos todas, acompañémonos todas, ES TIEMPO YA. Sal a la calle como siempre, pasea con tu/s hijo/s... pero esta vez observa... hay muchas otras TU por ahí, esperando un abrazo, esperando ser contenida entre pares, para tomar aliento y seguir conteniendo a su vez a sus hijos, esperando criar en tribu.






Pamela Labatut HERNÁNDEZ
Mujer, Mamá
Psicóloga Clínica y perinatal
Terapeuta Holística
www.psicologiayflores.cl 

21 octubre 2017

Nuestro parto arcoiris

Era domingo y ya llevaba una semana instalada en Stgo en la casa de mi mama con mi hijo mayor, "esperando" que la Mila quisiera salir al otro lado de la piel... mi marido debía volverse a rancagua esa noche para trabajar el lunes a primera hora. Le repetí nuevamente y por última vez... "pucha q fome me equivoqué parece, yo de verdad sentía q nacería de hoy a mañana... en fin"... nos reímos mientras almorzábamos y yo me comía el manso pollo a lo pobre... llego la tarde y con pena nos despedimos... "de lunes a miércoles nace", me dijo mi marido.. y yo pensé pa mis adentros.. "ojalá, porque sino va a irse y volver en un par de horas.." esa noche quise hacer dormir yo a mi hijo en vez de mi mama, regaloneamos y me fui a acostar.. quedan tan poco para dejar de ser los dos! Estaba ya más cansada y al día siguiente cumplía las 38. Comí galletas y un tecito y decidí dejar todos los bolsos ordenados así me olvidaba totalmente de meter algo más a la mochila el día D. 
A las 3 y media me despierta mi hijo metiendose a mi cama, lo abrazo, lo huelo, lo amo con toda mi alma y me envuelve una ola de amor... me dispongo a dormir nuevamente y siento una contracción. Era distinta, intensa, más "abajo" de lo normal. Observo. Pasan 5 minutos y viene otra, igual!... ohh... será??... 6 minutos... otra!. Me pongo contenta!!! Lo sabía! Ella me lo había dicho! Hoy es el día!!! Grito para mis adentros "yo sabía, yo sabía!!" Agradezco la conexión con ella y la comunicación que hemos tenido hasta el momento y le pido que sigamos así...entonces decido besar a mi cachorro durmiente, le susurro al oído que lo amo y q me voy porque ya llega su hermana, me levanto y me voy a la pieza que tenía preparada para el preparto. Cierro la puerta y me siento en la pelota de Pilates... una más! Siento como mi hija puja hacia abajo y la tierra me pide que me funda en ella... Guauuu esto va a ser intenso, mejor despierto a mi mama y llamo a la ale, mi matrona. Mientras hablaba por fono con la ale, rompo fuentes con escándalo (dejo alfombra empapada) y me manda a la clínica. Le aviso a mi hombre que dormía plácidamente en rancagua que parta derecho para la clínica y de pasada le echo la talla que al final mi intuición no falló.
Sigo en la pelota, tal como me dijo la ale las contracciones se hicieron más frecuentes e intensas... medito, me conecto, respiro... me expando entera y abrazo la vida y luego calma... mientras, allá afuera, mi mama esperaba a mi suegra para quedarse con mi hijo mientras ella me llevaba a la clínica. Todo un operativo del cuál no sé cómo me hice cargo con una seguridad, templanza y serenidad que suelo sentir en estados alterados de consciencia como cuando medito, canalizo o abro registros. 
Mi mama entraba a cada rato a prenderme la luz y preguntarme qué necesitaba. Llena de paz le decía "mama no me prendas la luz me interrumpes el proceso, apágala, estoy perfecto. Pesca mis bolsos y avísame cuando llegue la mima" ella estaba tan nerviosa! Luego para mis adentros sentía una voz q me decía "está todo perfecto......" y le decía "está todo perfecto mamá"
Llega mi suegra y entre las dos siguen metiendo ruido y prendiendo luces. Decido vendarme con una polera negra que tenía. "Vamos" le digo a mi mama, y me visten entre ambas... me sentía llena de energía femenina, asistida por mis ancestras y las ancestras de mi marido... muy potente la protección. 
En el auto mi mama habla incoherencias, yo la escuchaba a lo lejos, estaba disfrutando tanto este momento!!! Sentía el corazón acelerado de emoción... faltaba tan poco!!! "Mamá te estoy dejando el asiento empapado" jajajaja reímos... 
Me bajo con la mejor pinta de Hollywood: vendada con mi polera negra, chaleco, falda totalmente mojada en el poto y botas todas manchadas... aviso q soy paciente de la ale, me dicen q estoy entre 3, quizás 4... me desanimo "llegue muy rápido" pensé. Todo ese tiempo antes que llegara mi marido seguía vendada y cuando venia una contracción la sentía, la expandía hacia la tierra, botaba el aire y luego sentía como me inundaba nuevamente de energía hablando como si nada... todo rico... que poderosa sensación la de disfrutar las contracciones! Recordaba a casilda... "parirás con placeeeeeer..." escuchaba a lo lejos...
Llega Pato y nos vamos a la SAIP, ahí llega la ale y el solo verla me hace emocionarme y tener una contracción un poco más fuerte y larga... me sacan la ropa, apagan luces y vuelvo a mi total calma... todo mi cuerpo sabía tan bien que hacer que yo me sentía una observadora de mi misma. Nunca me había sentido tan cómoda, con una seguridad inquebrantable en mi cuerpo y mi instinto... dejé que fluyera la loba que habita en mi...entre aullidos y sudor, caricias y silencios cómodos, movimientos fluidos y ritmo, mucho ritmo.... "sin pausa pero sin prisa" me había dicho en un sueño mi hija.... y así fue.... 3 sueños premonitorios sobre el parto me hacían sentir en el apogeo de la fusión con mi hija.... todo mi cuerpo gritaba "soy una diosa!!!, todo está perfecto!! Esto está tan placentero!!!!" 
Me muevo en la pelota, me cuelgo de las telas... busco ese lugar para seguir el placer de las expansiones de amor.... finalmente me quedo en el piso para parto vertical q tanto quería... La ale y pato me ponen paños tibios: ahhhhh que Placeeeeeeeeeerrrr.... que rico el calorcito! Apenas expandía la contracción me asistían con calor y contención... un ambiente de protección hacia el sagrado nacimiento se sentía en el aire... me sentía en presencia de dios/diosa, de la creación de la vida, me sentía protagonista humilde del inicio del todo, y mi hombre, la ale y yo misma, le estábamos dando la sacralidad que esta transición a la vida en la tierra requería. Pienso que debe quedar un buen rato todavía, estoy súper cómoda! Vocalizo, inhalo.... me voy... soy una mamífera, un animal salvaje y poderoso y me encantaaaaaa!!!! me voy más lejos...la ale me interrumpe con un "estás en 8" - "como?! Ya estoy en 8? Tan rápido?! Ni me acorde siquiera de la remota posibilidad de una anestesia! Y al cabo que ni quería! Nunca quise, y ya no fué, pasó la vieja y ni siquiera me acordé que existía jajajaja, Soy lo máximo!!!" Se acerca.... me toma otra expansión y me voy.... vuelvo a buscar a mi niña arcoiris allá arriba, mientras acá abajo en la tierra había una loba aullando salvajemente... "estas completa" - mi cabeza dice: "Queeeee? ya estoy completa?!!!! Pero cuanto rato pasó si recién estaba en 8!" 
Creo q apenas le hablé a la ale... solo le respondía mentalmente como si fuera telepatía... "avísame cuando quieras hacer caca" me dice... y yo pensé "ni ganas.." pero 
me empiezo a incomodar... no me gusta ninguna posición, me invita a ponerme en cuclillas. Mi hombre me susurra al oído "estás teniendo el parto q siempre soñaste"... uffff!!! una ola de oxitocina me invade mientras le respondo con una caricia de mejilla con mejilla... vocalizo un "oooooo" potente, hacia abajo... ayyyyyyy! Me arde! Me duele! Porque me duele?!!!! Una parte de mi me responde "este es el famoso aro de fuego... ahora entiendo lo de fuego..." lo estaba pasando tan bien y ahora por primera vez dolía, ardía! Me pongo nerviosa por el dolor y comienzo a respirar rápido, me acelero, se me va a las pailas la calma! ... la ale me dice con su voz potente y pacífica: "baja pame... baja.... ya viene tu cría, respiiira... déjate atravesar por ella, conéctate con ella...eeeeeso... respira profundo... ya está asomada mira toca! No queda nada" me emociono, le hablo, le digo vamos hija, vamos Mila, ya estamos casi, quiero abrazarte hija!!!... vibra en todo mi ser el poder mamífero de todas mujeres del mundo... no solo mi linaje... la vida misma me atraviesa!!!! no hay límites para esta sensación!!.... tomo fuerzas y el pujo sale solo junto con ella... la ale la pone en mi pecho mientras como q despierto de un sueño.. la abrazamos con el pato.. emoción! Alegría!! Oxitocina nivel súper diosa!!!!! "Bienvenida Mila!!!! Lo hicimos hija, lo hicimos! Gracias hija!!! La huelo, me embriago de ella, es perfecta!!!! Me inclino hacia atrás y lo beso, el me besa, el la besa.... oxitocina!!! Placer, placer placer...... nos quedamos ahí acurrucados en el suelo los 3, sonreímos, estamos tan emocionados! Ya llego!!! 
Quiero pujar! Es la placenta!! Ufff... se me va a salir! 
Me subo a la camilla y como una animal, desnuda con mi cría en el pecho, me acomodo y pujo la placenta... "hermosa!!" Redonda, tan Roja, que lindo verla! 
Vuelvo los ojos a mi hija, y todo lo qué pasa afuera de nosotras se vuelve a escuchar a lo lejos... me mira... descansa, descanso... al fin estamos al otro lado de la piel....

3 meses y medio más tarde, todavía no me baja la oxitocina que estalló en nuestro parto... está ahí... arriba, vibrando, iluminando, fortaleciendo, desarmando y armando con fluidez y flexibilidad, los pedazos de mi misma que en este puerperio la Mila me vino a enseñar.... 




26 septiembre 2017

La extinción de la empatía

 


Cada vez que me meto a las redes sociales, sobretodo Facebook e Instagram, me encuentro al menos una vez al día con un artículo con críticas a una mujer (madre) por hacer esto o no hacer esto otro.
Me duele profundamente como se ha ido extinguiendo la empatía entre nosotras. Ya ni siquiera digo sororidad porque pareciera ser mucho pedir... pero es impresionante la facilidad con la que una mujer al exponer un momento de su vida diaria, puede recibir los comentarios más crudos de parte de alguien totalmente desconocido, sin ningún tipo de cuidado en lo que está diciendo, respeto, empatía, tolerancia. Se ha extinguido. 
Yo no sé si la gente hoy en día por pasar tanto tiempo en la satisfacción inmediata que entrega la relación con la tecnología, ha ido simplemente perdiendo la capacidad de pensar más allá de lo que ve, de reflexionar.
Ayer mismo, vi un artículo sobre una celebridad que salió  a comer con su pareja al poco tiempo de ser mamá y que instagram había llovido en críticas hacia ella... y es lógico que muchos pueden pensar que como subió una foto feliz, entonces: "no echa de menos a su hija, no le importa, es irresponsable, es mala madre... como no le da pecho?! Y con quién dejó a su bebé?!" Entonces, ¿qué pasa? En la dificultad actual para la reflexión empatica, la gente simplemente cree q su prejuicio es una REALIDAD, nos hemos vuelto tan zombies a lo que muestran las redes sociales de la vida de las personas, que yo no cuestiono nada, simplemente lo veo, lo enjuicio y mi juicio es lo que es, es lo real, entonces, como una embestida de toros, llegan las críticas sin ningún reparo. Total.. miren la cara de felicidad q tiene, obvio que no está ni ahí con su hija. Me siento con el derecho a decirle lo q pienso porque expuso su vida, porque su foto aparece en mis redes, porque como la "sigo" veo lo q hace todos los días, hay una suerte de "conocerte sin conocerte" pamplinas! No se conoce a alguien por lo q muestra en las fotos... estamos dormidos, hemos perdido la capacidad de conectar con el alma del otro... "caras vemos corazones no sabemos" se nos ha olvidado? 
Yo siento, y esto es algo muy personal, que ya pasó el tiempo de excusarse en que "si lo publica uno puede opinar". Las redes ya son parte de la rutina de la gente hace años, y por tanto, también evolucionan, evoluciona la comunicación digital, y para mí, esas son excusas y no justificaciones, porque simplemente se nos ha ido de las manos la comunicación efectiva y la digital obviamente se nos va en collera. ¿Datos duros? Cuando comunicamos, solo el 7% es dado por las palabras, el 38% por el tono de voz y el 55% por la expresión corporal. De este 55%, el 70 es solo expresión facial. 
Cuando hablamos por redes sociales, estamos apostando a que ese mísero 7% sea bien entendido, como si el otro pudiese llegar a imaginar mi tono de voz y mi expresión facial y corporal, pero no, no puede, menos si no me conoce, menos si no explicó explícitamente porque digo lo q digo. 
La era de la inmediatez, de la gratificación inmediata (todo a un click), la era de lo rápido, nos está convirtiendo en seres cada vez menos reflexivos, matando las habilidades interpersonales... anestesiados de relacionarnos con un objeto 2D q nos habla del otro sin ESTAR con ese otro... sin el contacto de la vida real la intuición se apaga un poco más, la empatía se va de paseo, la asertividad no se nutre, y a veces muere. Lo cierto es que somos mas inocentes que nunca! Porque el no cuestionarse y ver más allá, nos convierte en presas... veo algo y lo creo... por algo el consumismo hoy está en su pick! Piénsenlo... estamos dormidos... comiendo con los ojos vendados jurando que es cereal cuando en verdad es lo que nos dijeron, pero si tan solo nos sacáramos la venda....
Me llego a sentir un alien cuando pienso que quizás detrás de esa foto feliz, esa mama está pasando un momento difícil porque no pudo dar pecho, o que quizás está tan abrumada que necesitaba tomar aire un rato, ser apapachada por su pareja porque no se han visto en toda la semana y ella ha estado todo el día a solas con su bebé y necesitaba una conversación que no fuera monólogo... quizás su propia madre le dijo "hija sale un rato con tu marido les haría bien porque han peleado mucho, yo veo a la gordita, anda al restaurant de la esquina, una horita no más..", quién sabe si salió media hora y luego de esa foto se devolvió llorando a la casa pero no quiso decirlo por redes sociales para no ser juzgada, ja! Le salió el tiro por la culata fue juzgada igual. 
Te has sentido así alguna vez? Te has sentido juzgada? Sabían lo que estabas pasando cuando te juzgaron? Lo sabían tan bien como tú? Y como te sentiste? Por favor si te ha pasado tomate 1 minuto. Solo 60 segundos antes de comentar un estado o una foto de otra mujer, para pensar que puede estar viviendo/sintiendo y quédate con eso EN TI, mastícalo, digierelo... te va a servir a ti, posiblemente una parte de ti aprenda algo y eso lo puedas traspasar a tus hijos.., y quizás, solo quizás, volvamos a oler a empatía y criar futuras mujeres y hombres que realmente puedan, intrínsecamente, ver más allá de lo que se muestra... mirar, con los ojos del alma. Quiero creer que podemos ser esas, y criar a ese tipo de camada. Confío.  


30 agosto 2017

El lado oscuro de la maternidad

Puerperio… que palabra más extraña… se es madre y junto con la descarga emocional y mental de todo este gran cambio llega el puerperio… pero ¿qué es realmente el puerperio?, ¿cuánto dura? y también, ¿qué nos pasa durante este período?

Puerperio se le designa médicamente al período comprendido entre el parto, durante el cual tu cuerpo recobrará la apariencia previa al embarazo. Dura entre 6 y 8 semanas, motivo por el que también es conocido como “la cuarentena“, y en él pueden darse pérdidas de sangre, eliminación de agua, estreñimiento, problemas para miccionar, cambios hormonales, bajada de las defensas, disminución del abdomen…

Bien sabemos las que somos madres que el puerperio no dura 40 días… es mucho más que eso! y no solo a nivel físico, ¿qué pasa con lo emocional? se habla de 1 año en el caso de los profesionales en Canadá y a nivel más profundo e integral, llamando a una concepción psicobioemocional, la duración sería de aproximadamente 2 años, e incluso, un poco más.
Una de las grandes expertas en el tema, la psicóloga Laura Gutman comenta: “Personalmente, considero que el puerperio, en realidad es el período transitado entre el nacimiento del bebé y los dos primeros años, aunque emocionalmente haya una diferencia evidente entre el caos de los primeros días, la capacidad de salir al mundo con un bebé a cuestas o el vínculo con un bebé que ya camina. Estos dos años tienen que ver con el período de completa “fusión emocional” entre la madre y el bebé, es decir, con la sensación de la madre de vivir dentro de las percepciones y experiencias del bebé, sintiéndose “desdoblada física y emocionalmente”.

¿Por qué dos años? Es posible reconocer en el niño/a el lento despegue de la fusión emocional, alrededor de los dos años de edad, cuando puede empezar a nombrarse a sí mismo como un ser separado, cuando puede decir “yo”. La madre vive una situación análoga, pero sin tanta consciencia. De hecho, alrededor de los dos años del niño/a, toda madre también recupera ese “ahora soy yo misma”, sintiendo deseos genuinos de “volver a ser la de antes”, con intereses y proyectos que no incluyen necesariamente al niño/a.”
En este gran período en la vida de una mujer, nos transformamos totalmente, nos convertimos en madres, y en el camino, nos transformamos nosotras mismas. Comenzamos a encontrarnos con recuerdos infantiles, sensaciones que no sabemos como explicar ante las demandas de nuestro bebé, recuerdos conscientes e inconscientes de lo que se nombró y no se nombró (secretos familiares, temas tabúes, etc) en nuestra primera infancia y en la diada madre e hija que fuimos.

Por un lado sentimos todo ese pasado que nos causa a ratos mucho dolor, y también abrimos los ojos a la real mamá que tenemos, y abrazamos con mayor estima su labor para con nosotras… muchas otras reniegan, lloran, se apartan de esa mamá y esa niña que vivió todo lo que vivió… nos pasa de todo! pero a eso se le suma lo presente y lo futuro! ¿y qué hago ahora conmigo? no tengo tiempo para nada!, ¿y la casa la voy a dejar así? ¿y mi relación de pareja donde queda? ¿queda? o es una pausa nomás?.. ¿qué hago con mis estudios, con mi trabajo con mis salidas?! ... "quiero ir al baño sola!", ¿cómo bancarme este llanto todas las noches? y mi propio llanto también…. ¿qué hago con estas pataletas de mi hija/o, la estaré “malcriando”?
A ratos siento que odio a mi hijo/a, me estoy volviendo loca!, Me siento culpable cada vez que salgo....debo cumplir, debo ser buena mamá, estar presente, pero sino me pueden despedir de mi trabajo, mi jefe ya me ha visto más distraída luego del postnatal… me siento rara, mis periodos menstruales no son como antes… hoy vi un comercial y llore como nunca… desde que soy mamá todo me emociona...
Dios mio! todo eso en la cabeza/corazón de una puerpera! y no quieren que nos volvamos algo locas? nos entienden? si, algunas veces, si, algunas personas.
A todo esto que nos pasa y que es NORMAL, se le llama “sombras”, ¿sombras por qué?, porque son aspectos que no estaban en la consciencia, en nuestro saber cotidiano de nosotras mismas y las emociones y pensamientos que si conocemos de nosotras mismas… Son vivencias, emociones, pensamientos, creencias, que estaban en el inconsciente… en la oscuridad de nuestra mente… una sombra… una sombra que ahora precisamente, pide ser iluminada.
C.G. Jung designó como ” Sombra” a todos los aspectos ocultos o inconscientes de uno mismo, tanto positivos como negativos, que el ego ha reprimido o nunca ha reconocido. Se dice que lo que nos molesta del otro, es algo que hay que ver en nosotros mismos, ya que en las relaciones, el otro es un espejo de ti mismo.
Cuando somos madres, la diada madre-hijo/a es tan fuerte que lo que tu sientes lo siente tu hijo/a y lo que tu hijo/a siente, lo sientes tu. Otro gran espejo más de la vida… pero un espejo simbiótico, fusionado, unicista…
 Franco y yoHacernos cargo de nuestras sombras, nuestro lado oscuro.. no es fácil… pero a veces precisamente lo que nos motiva es esa simbiosis emocional con nuestro bebé, porque día a día te muestra lo que eres, lo que fuiste de niña, lo que sientes y piensas, consciente o inconscientemente… y te lo muestra a través de su conducta, llantos, risas, enfermedades, dolencias…. Si…enfermedades también.
Hay tres instancias en las que el ser humano crece (emocional, psíquica y espiritualmente) que son: las relaciones, las enfermedades, los sueños.
Si tu bebé se enferma o tiene alguna dolencia, podemos y estamos haciendo algo concreto y poderoso al preguntarnos “qué pasa conmigo, en mi interior, que ha manifestado esto a través de mi hijo/a?”
Reflexionar, encontrar para enfrentar y hacerme cargo, puede disminuir o erradicar algunas dolencias de tu bebé. Si, si pasa… a mi misma me ha pasado, a mis pacientes y a mujeres madres que he conocido en esta vida. Si, pasa… hacerse cargo? si, difícil, pero, ¿y si eso ayuda a tu guagua y a tí, a una mejor vida, a una mayor consciencia, a una diada sanita? Tentador no? He trabajado con resfríos consecutivos que muestran a una madre con penas, bajas energías producto de alguna situación dolorosa, reflujos de bebés que tienen que ver con rechazos e intolerancias de la madre, con bajo peso o sobrepeso en bebés que tienen que ver con temas con la comida en las madres, con displasia de caderas, mostrando la sombra del estancamiento, de no saber hacia donde dirigir mi vida ahora que soy madre… Las sombras trabajadas se convierten en luz, y desde la luz, la diada encauza su crecimiento a una inevitable y exquisita relación con tu bebé. Porque si creces tú, la forma de enseñar y lo que puedes enseñarle, crece exponencialmente mientras más iluminas tus zonas oscuras que te muestra día a día tu hijo/a.

 La maternidad en el puerperio no es mirada ni cobijada como necesitamos por la gente, por la sociedad. Nadie nos dice cuando estamos embarazadas que aparecerán estas sombras… siempre se habla del lado bonito, lo que se quiere escuchar, lo que se quiere decir, lo que se quiere aparentar sobre la maternidad. ¿Será que hemos perdido en alguna medida la cooperación con nuestras pares mujeres? ¿Será quizás más bien que nos hemos perdido, desconectado de nuestras maternidades y no atinamos a nombrar lo “innombrable”?, ¿Será que en el mundo competitivo de hoy es mejor quedar bien, como una “buena madre” entonces no es bien visto que te diga lo mal que lo pase al principio, lo difícil que fue todo? mejor quedo como una linda y buena madre que se las supo arreglar muy bien, así mantengo una autoimagen aceptable de mi misma.
Es importantísimo empezar a hablar con la verdad, a nombrar lo innombrable, a contener a la puérpera y asegurarle que TODO lo que está sintiendo/pensando está BIENo y es NORMAL. Que el amor no es a borbotones para todas apenas nacido tu hijo/a, el amor hacia el/ella se va construyendo y fortaleciendo como en cualquier relación… y a medida que pasan los meses, te encuentras profunda y completamente enamorada como nunca antes… y es desde ese amor que hablan las que ya son mamás. Pero si, ciertamente no para todas ese amor nace el primer día y es importante saberlo, así como también los difíciles primeros días y semanas de lactancia, donde todos opinan, tu hijo/a llora, no se acopla bien al pecho y vamos tratando de meterte relleno… tu bebe esta perfecto! confía en tí, en tu naturaleza humana mamífera, toma a tu bebé, que tu pareja o familiares entretengan al resto de los invitados y practica, practica, practica… con amor y paz-ciencia cualquier lactancia puede ser exitosa… pero refúgiate si los primeros días te agobias, refúgiate con tu bebé son uno… tranquilidad y paz interna ante todo… haz lo que sea necesario para sentirla y transmitírsela.
Mujeres madres, hablemos de lo que no se nombra, cobijemonos unas con otras, hagamos tribu, en cada grupo de amigas, en las redes sociales, en las ciudades, comunas… que cada vez hayan menos madres puerperas sintiendose solas, desamparadas, sintiendo esas sombras abalanzarse sobre ellas sin saber qué hacer…
En compañía, cualquier sombra puede ser contenida, escuchada, vista… y aquí vamos con la linterna… alumbrándonos, mirando con amor cada pedazo de nuestro ser… creciendo a través de la maternidad, por un adulto más sano, que ahora con ese crecimiento, puede criar futuros adultos sanos, contenidos, amados.

 Ahá Mitakuye Oyasin (saludo lakota en versión femenina)  por todas las mujeres madres, ahá por nuestros grandes maestros, nuestros hijo/as....Bendiciones!




Pamela Labatut H.
Mamá
Psicóloga Clínica y terapeuta complementaria www.psicologiayflores.cl
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